La aparición de una ballena muerta en aguas cercanas a una zona de prospección sísmica en Uruguay generó preocupación y reavivó el debate sobre el impacto ambiental de la actividad petrolera en el país.
El hallazgo fue denunciado por la Cámara de Industrias Pesqueras, que advirtió sobre una posible relación entre la muerte del animal y los estudios sísmicos que se están llevando adelante en el mar uruguayo. A raíz de esto, organizaciones y sectores vinculados al ambiente solicitaron explicaciones y plantearon la necesidad de revisar o incluso suspender estas operaciones.
Sin embargo, desde la empresa responsable de la prospección y fuentes vinculadas al proceso se descartó, por el momento, una conexión directa entre la actividad y la muerte de la ballena. Según indicaron, el ejemplar encontrado presentaba un avanzado estado de descomposición, lo que sugiere que habría fallecido antes del inicio de los trabajos.
Hasta ahora, no existe confirmación científica que vincule ambos hechos, aunque el caso vuelve a poner en el centro de la discusión los posibles efectos de este tipo de exploraciones sobre la fauna marina.
El episodio se da en medio de un contexto de fuerte debate político y ambiental, donde distintas voces cuestionan los riesgos de avanzar en la búsqueda de hidrocarburos en el territorio marítimo uruguayo.
Félix Eduardo Cañizalez
