Un informe reciente de la DEA encendió las alarmas en la región al advertir sobre una red de vínculos entre Venezuela e Irán que incluiría movimientos financieros con alcance en varios países, entre ellos Uruguay.
Según el informe, esta red permitiría canalizar recursos hacia sectores estratégicos, incluyendo áreas sensibles como energía y tecnología, a través de operaciones que involucran distintos puntos del sistema financiero global.
En ese contexto, Uruguay aparece mencionado como una posible plaza utilizada dentro de esa arquitectura financiera, lo que generó preocupación en el ámbito político local.
A raíz de estas revelaciones, el senador Javier García solicitó informes al Banco Central del Uruguay (BCU) para determinar si existen vínculos o movimientos que puedan estar relacionados con estas operaciones.
El foco se pone especialmente en el Banco Bandes Uruguay, una institución de capital estatal venezolano, históricamente asociada a la operativa internacional del régimen de Nicolás Maduro.
Sin embargo, hasta el momento no existe ninguna acusación formal ni causa judicial en Uruguay contra el banco, y las autoridades manejan el tema con cautela mientras se analiza la información disponible.
El caso abre un nuevo capítulo de tensión en torno a la presencia de instituciones vinculadas a Venezuela en el sistema financiero uruguayo, en un contexto internacional marcado por crecientes preocupaciones sobre redes financieras opacas y su posible conexión con actividades ilícitas.
Se espera que en los próximos días el Banco Central brinde una respuesta oficial al pedido de informes, lo que podría arrojar mayor claridad sobre el alcance real de estas advertencias.
Félix Eduardo Cañizalez
