La elefanta marina Francisca, nacida en las costas de Piriápolis, comenzó recientemente su viaje mar adentro, un comportamiento natural que marca el inicio de su vida adulta y que ha generado preocupación y emoción entre quienes siguieron de cerca su historia.


Fotografía: @cam_ara.ph


Especialistas y organizaciones vinculadas a la fauna marina aclararon que su partida no solo es normal, sino que representa el mejor escenario posible para su desarrollo. Durante el tiempo que permaneció en la zona costera y el puerto, Francisca estuvo en una etapa clave de descanso y preparación fisiológica. Lejos de tratarse de inactividad, ese período le permitió acumular energía, regular su metabolismo y fortalecer su capacidad para realizar inmersiones profundas, esenciales para su alimentación.

Su salida coincidió con un temporal, lo que también es coherente con el comportamiento de los elefantes marinos. Estas especies poseen una extraordinaria capacidad para desplazarse en mares agitados y suelen aprovechar corrientes y condiciones oceánicas dinámicas para iniciar sus largos desplazamientos hacia zonas profundas, donde se alimentan principalmente de peces y calamares.


Otro aspecto que tranquiliza a los especialistas es que Francisca ya no depende de la tierra firme para descansar. Los elefantes marinos duermen en el mar mediante inmersiones controladas, descendiendo a cientos de metros de profundidad durante breves períodos, un método seguro que reduce riesgos asociados a la costa, como la presencia humana, ruidos o animales domésticos.


El hecho de que Francisca haya nadado mar adentro con determinación es interpretado como una señal clara de buen estado de salud. Ejemplares debilitados o enfermos suelen permanecer en la playa o varar, algo que no ocurrió en este caso.


Francisca no está perdida ni en peligro: se encuentra en su verdadero hogar, el océano abierto, siguiendo el instinto que caracteriza a su especie. Su paso por las costas uruguayas fue una etapa de transición fundamental antes de iniciar su vida adulta en el mar.


Desde las organizaciones y voluntarios que la acompañaron durante su permanencia en Piriápolis, se destacó la importancia del respeto y la protección de la fauna marina, así como el compromiso ciudadano demostrado. La historia de Francisca deja un mensaje claro: la naturaleza tiene sus tiempos y procesos, y aprender a respetarlos es clave para la convivencia con las especies que habitan nuestras costas.


Félix Eduardo Cañizalez


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