El gobierno de Yamandú Orsi se prepara para autorizar una nueva fase de exploración sísmica 3D en el mar territorial uruguayo, un paso clave dentro del proceso de búsqueda de petróleo que ANCAP y varias empresas internacionales vienen impulsando desde años anteriores.


Fotografía: M24


Las compañías involucradas —APA, PGS, CGG y Searcher— ya cuentan con contratos “multicliente” firmados con ANCAP para trabajar en los siete bloques offshore habilitados para la exploración. En esos bloques también participan petroleras internacionales como Chevron, Shell, Challenger, APA y YPF, que pagarán por acceder a los datos sísmicos que se obtengan.


La autorización no será total: fuentes del Ministerio de Ambiente indicaron que las tareas deberán realizarse bajo nuevas restricciones debido a los impactos ambientales estimados para este tipo de actividades. Una de las exigencias será que los buques detengan su maquinaria cuando se observe fauna marina a 1.000 metros, el doble de la distancia previamente establecida.


Si la información recabada confirma potencial petrolero, las empresas podrían solicitar avanzar hacia la perforación de pozos, lo que marcaría una de las etapas más sensibles y definitorias del proceso.


El proyecto divide opiniones y ya generó cuestionamientos de organizaciones ambientales, que advierten sobre riesgos para la fauna marina y piden frenar la iniciativa hasta contar con más garantías.


Por el momento, el gobierno asegura que la autorización será otorgada con controles “mucho más estrictos” y que cada paso dependerá del monitoreo continuo de los impactos en el ecosistema.


Félix Eduardo Cañizalez


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