El expresidente brasileño Jair Bolsonaro fue dado de alta el 17 de septiembre de 2025 tras ser hospitalizado por síntomas como vómitos, mareos y baja presión arterial.
Esta noticia se produce en medio de su condena a 27 años y tres meses de prisión por intentar un golpe de Estado tras su derrota en las elecciones de 2022. Bolsonaro permanece bajo arresto domiciliario en Brasilia mientras espera la publicación formal de la sentencia y la resolución de posibles apelaciones. Su equipo legal podría argumentar su delicado estado de salud para solicitar que cumpla la pena en su residencia en lugar de en prisión.
La condena de Bolsonaro, dictada por el Supremo Tribunal Federal, marcó un hito en la historia política de Brasil, ya que es el primer expresidente del país condenado por intento de golpe. El fallo fue respaldado por cuatro de los cinco jueces del panel, quienes consideraron que existía evidencia suficiente de una conspiración criminal para derrocar al gobierno democráticamente elegido.
En cuanto a su salud, su hijo Flávio Bolsonaro atribuyó el diagnóstico de cáncer a una supuesta persecución política, afirmando que su padre ha enfrentado "batallas más duras" y superado adversidades anteriores.
Por lo tanto, la situación de Bolsonaro combina desafíos legales, políticos y de salud, lo que mantiene en vilo tanto a sus seguidores como a sus detractores.
Félix Eduardo Cañizalez

