El Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU) resolvió revisar en profundidad el proceso de adopción de un niño por parte del empresario italiano Giuseppe Cipriani y su pareja Nicole Minetti, luego de que autoridades italianas solicitaran información formal a Uruguay en medio de una investigación internacional que sacude al entorno del magnate.
La decisión de INAU de reexaminar cada uno de los pasos del proceso se da mientras crecen las sospechas sobre cómo se concretó una adopción que, según medios italianos, habría sido gestionada por una vía excepcional y bajo circunstancias hoy consideradas sensibles.
A esto se suma un ingrediente aún más inquietante: la desaparición de la madre biológica del menor desde el pasado mes de febrero y la muerte en circunstancias dudosas de la abogada Mercedes Nieto, quien había tenido participación en el expediente judicial relacionado con la tenencia del niño.
Las derivaciones del caso comenzaron a generar fuerte repercusión tanto en Uruguay como en Italia, ya que no se trata solamente de una adopción de alto perfil, sino de una trama donde ahora confluyen pedidos de cooperación internacional, cuestionamientos administrativos y episodios que para la justicia europea no pasaron inadvertidos.
Fuentes vinculadas al expediente señalaron que Cipriani y su pareja mantenían contacto con el INAU a través de tareas de voluntariado, instancia desde la cual se habría generado el vínculo con el menor, un aspecto que hoy también será objeto de análisis por parte de las autoridades uruguayas.
Si bien hasta el momento no existe una acusación formal contra la pareja, el hecho de que el organismo estatal encargado de proteger a niños y adolescentes haya decidido revisar todo el procedimiento confirma que el caso dejó de ser una simple adopción privada para transformarse en un asunto de interés institucional e internacional.
La investigación recién comienza, pero el nombre de Cipriani ya quedó instalado en el centro de una historia que combina poder, dinero, una adopción bajo cuestionamiento y una serie de episodios oscuros que ahora obligan a Uruguay a dar explicaciones.
Félix Eduardo Cañizalez
