El Poder Ejecutivo autorizó la realización de trabajos de prospección sísmica en aguas uruguayas como parte de un nuevo proceso de exploración para la búsqueda de hidrocarburos offshore.
La medida fue avalada tras la aprobación de los planes ambientales correspondientes por parte del Ministerio de Ambiente, que estableció una serie de condiciones y controles para mitigar el impacto en la fauna marina. Entre las exigencias figuran monitoreos acústicos permanentes, protocolos de suspensión de actividades ante la presencia de cetáceos y supervisión técnica durante toda la campaña.
La prospección sísmica no implica perforaciones ni extracción de petróleo, sino estudios geofísicos mediante ondas acústicas que permiten analizar la estructura del subsuelo marino y determinar si existen indicios de hidrocarburos.
El proyecto ha generado debate en sectores ambientalistas, que cuestionan el impacto potencial sobre el ecosistema marino y han planteado recursos judiciales en etapas anteriores del proceso. Desde el gobierno sostienen que la actividad cumple con la normativa vigente y que forma parte de la estrategia de exploración energética del país.
De confirmarse resultados positivos en esta fase, podrían abrirse futuras etapas de exploración más avanzadas, aunque cualquier perforación requeriría nuevas autorizaciones ambientales.
La decisión vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre el desarrollo energético, la soberanía de recursos naturales y la protección ambiental en Uruguay.
Félix Eduardo Cañizalez
