El gobierno de Venezuela difundió recientemente un mensaje dirigido a la comunidad internacional y al gobierno de los Estados Unidos en el que reafirma su vocación de paz, diálogo y soberanía, pero en el que no solicita en ningún momento la liberación, exoneración ni el levantamiento de sanciones personales contra Nicolás Maduro.
El comunicado, firmado por Delcy Rodríguez en su rol de presidenta encargada, se enfoca en conceptos generales como la no injerencia, la convivencia pacífica entre naciones y la cooperación internacional, e invita a Estados Unidos a avanzar hacia una agenda de trabajo conjunto orientada al desarrollo compartido.
Sin embargo, el texto evita cualquier referencia concreta a la situación política o judicial internacional que involucra a Nicolás Maduro, incluyendo órdenes de captura, recompensas o sanciones individuales. Tampoco plantea pedidos explícitos de reconocimiento, amnistía o liberación por parte del gobierno estadounidense.
La omisión es interpretada como una estrategia deliberada del oficialismo venezolano, que busca posicionarse en el plano diplomático sin reconocer ni validar las acciones impulsadas desde el exterior contra el mandatario. Pedir la liberación de Maduro implicaría aceptar la legitimidad de presiones o acusaciones internacionales, algo que el gobierno venezolano ha rechazado de forma sistemática.
De este modo, el mensaje apunta a proyectar una imagen de apertura al diálogo internacional, pero desde una postura de continuidad política, sin concesiones ni reclamos directos vinculados al liderazgo de Nicolás Maduro.
Félix Eduardo Cañizalez

