La designación de Mario Ángel Silva Castro como embajador extraordinario y plenipotenciario de Uruguay ante la República Democrática Federal de Etiopía generó fuertes cuestionamientos desde la oposición, que criticó al Frente Amplio por considerar que el nombrado no cuenta con la formación educativa mínima esperable para el cargo.
Desde la oposición, legisladores del Partido Nacional y del Partido Colorado cuestionaron la idoneidad del designado y señalaron que la decisión contradice los criterios de profesionalización que rigen en la carrera diplomática. La senadora Graciela Bianchi calificó la designación como vergonzosa y sostuvo que el trámite se aceleró para evitar un análisis más profundo en comisión.
En la misma línea, el diputado Felipe Schipani afirmó que incluso para ingresar en los niveles más bajos del Ministerio de Relaciones Exteriores se exige título universitario, por lo que consideró que el nombramiento representa una falta de respeto a la carrera diplomática y al mérito académico.
El exdiputado Ope Pasquet también criticó el procedimiento utilizado y sostuvo que el tratamiento acelerado buscó evitar que el candidato fuera interrogado en la Comisión de Asuntos Internacionales del Senado.
Desde el Frente Amplio, el senador Daniel Caggiani rechazó las acusaciones y explicó que la aprobación se realizó debido a que el plazo constitucional para la designación vencía el 6 de enero y no habría sesiones antes de esa fecha. Además, defendió la decisión señalando que Silva Castro fue elegido por su trayectoria, capacidad de gestión y el plan de trabajo presentado para la misión diplomática.
La polémica reabrió el debate sobre las designaciones políticas en la diplomacia uruguaya y los requisitos académicos y profesionales que deberían exigirse para ocupar cargos de representación internacional.
Félix Eduardo Cañizalez

